Ya deberíais saber a estas alturas que, como mileurista no independizado, tengo el raro privilegio de poder pagarme mi hobby de forma solvente y casi diríamos que relajada. Ir a la tienda y soltar 60 euros por un juego me resulta casi más fácil que piratearlo y encontrar un puñetero bolígrafo indeleble para CDs en [...]